Poco antes de la medianoche, se contabilizaban 22 detenciones, y casi una treintena de incendios de vehículos, cubos de basura y otros ”mobiliarios urbanos“, muchos menos que en las dos noches anteriores, según la Prefectura.
Frágil tranquilidad
Además, no ha habido enfrentamientos directos destacables entre grupos de jóvenes y la policía, contrariamente a la noche anterior, cuando 82 agentes resultaron heridos, 10 de ellos por impactos de armas de fuego, en una escalada de la violencia que sembró la alarma entre los agentes y las autoridades. La primera noche de los disturbios, 40 policías habían sido heridos, incluido un comisario apaleado con barras de hierro.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha prometido llevar ante los tribunales a los responsables de los disparos contra los policías, porque esos hechos constituyen un ”intento de asesinato“ y los considera ”inaceptables“.
”La situación está mucho más tranquila que las dos noches anteriores, pero todo eso sigue siendo frágil. Hace falta una fuerza de disuasión importante sobre el terreno para impedir que se reproduzca lo que pasó anoche“, ha afirmado el primer ministro francés, François Fillon, que acompañado por la ministra de Interior, Michele Alliot-Marie, ha acudido por la noche a Villiers-le-Bel. En Val d”Oise comenzaron los disturbios el domingo, tras la muerte de dos adolescentes de ese barrio conflictivo que circulaban sin casco en una moto no homologada y colisionaron con un coche de patrulla de la policía.
Fillon ha asegurado que el Gobierno está “totalmente determinado a hacer que el orden vuelva lo antes posible” y ha prometido que se darán “todos los medios a las fuerzas del orden” para lograrlo.
Sarkozy revive la crisis de 2005
El objetivo del Gobierno es contener los disturbios y evitar la repetición del conflicto del otoño de 2005. Prueba de que las autoridades son conscientes del peligro es que el presidente francés, tras volver de China, se ha reunido con con Fillon y las titulares de Interior y Justicia, entre otros, para tratar la seguridad en los suburbios.
Sarkozy era ministro de Interior cuando, a finales de octubre de 2005, la electrocución de dos jóvenes que se habían refugiado en un transformador eléctrico al creerse perseguidos por la policía en Clichy-sous-Bois, al norte de París, desató tres semanas de violencias en cientos de barrios periféricos urbanos de Francia y llevó al Gobierno a decretar el estado de emergencia.
Alcaldes y otras autoridades locales, sociólogos y policías afirman que la situación en esos barrios conflictivos, focos de desempleo, exclusión y muchos habitantes procedentes de la inmigración, sigue explosiva.
Aunque la investigación de la muerte de los dos muchachos de Villiers-le-Bel, de 15 y 16 años y origen magrebí, continúa, la Fiscalía afirma que los elementos ya recogidos confirman que la moto no respetó la prioridad y se abalanzó sobre el coche patrulla. También ha asegurado que los agentes se quedaron en el lugar hasta la llegada de los servicios de urgencias, contrariamente a las afirmaciones de allegados de las víctimas de que se habían esfumado.


